Secuencia del turno

Secuencia del turno

 

 

1. Inicio: endereza todos tus gladiadores y resuelve todos los efectos que tengan lugar al inicio del turno en el orden que prefieras.

 

  • Habilidades de las cartas que se activan al comienzo del turno, como el Cubículum y la Palaestra.

 

  • Si tienes menos de 2 gladiadores, toma gladiadores tiro del centro de la mesa hasta tener un total de 2 gladiadores.

 

  • Si tienes menos de 2 edificios, toma edificios iniciales al azar del centro de la mesa hasta tener un total de 2 edificios.

 

2. Fase principal: realiza acciones con tus gladiadores. Cada gladiador puede actuar una vez, tras lo cual queda girado (agotado). Normalmente, podrás usar un gladiador por acción, excepto para construir o derribar edificios, para lo que puedes usar varios gladiadores al mismo tiempo. Eso sí, puedes repetir varias veces la misma acción siempre que uses gladiadores diferentes cada vez.

 

a. Combatir: desafía al gladiador elegido por el jugador defensor. ¡Vence para conseguir un punto! (ver sección El Combate).

 

b. Trabajar: toma monedas del centro de la mesa, tantas como indique la carta de gladiador.

 

c. Construir: emplea uno o varios gladiadores para construir cualquier edificio del centro de la mesa. Suma la habilidad de construcción de estos gladiadores y comprueba que es igual o mayor que el coste de construcción de un edificio. Si es así, puedes tomarlo y situarlo frente a ti. Ten en cuenta las siguientes reglas de construcción de edificios:

 

i. Cada gladiador elegido solo puede participar en la construcción de un solo edificio. Si al sumar la habilidad de construcción de tus gladiadores, ésta supera el coste de construcción del edificio, los puntos sobrantes se pierden. Necesitarás girar otros gladiadores para construir un nuevo edificio.

 

ii. Solo puedes construir un edificio si no tienes otro con el mismo nombre. Es decir, no puedes tener dos edificios con el mismo nombre en juego.

 

iii. Puedes tener un máximo de 5 edificios construidos.

 

d. Derribar: a veces, querrás derribar uno de tus propios edificios para poder construir otro nuevo en su lugar. Para ello, suma la habilidad de construcción de los gladiadores elegidos. Si iguala o supera el coste de derribo del edificio (es el mismo que el coste de construcción), devuélvelo al centro de la mesa. Como en la construcción, los puntos de construcción sobrantes se pierden y necesitarás girar otros gladiadores para derribar un nuevo edificio. Los edificios que otorgan puntos de victoria no se pueden derribar ni destruir.

 

e. Encadenar (un gladiador): si tienes la Officina, entonces, puedes usar la habilidad de construcción de uno de tus gladiadores para encadenar a gladiadores rivales (solo puedes hacerlo una vez por turno). Elige uno o varios gladiadores de otro jugador: esos gladiadores no podrán combatir durante tu turno, obligando a ese jugador a defenderse con gladiadores más débiles.

Recuerda, necesitas que el jugador defensor tenga, al menos, un gladiador para defenderse o ¡no podrás atacarlo!

 

Puedes usar todos tus gladiadores en cada fase principal. Por ejemplo, puedes combatir con uno de ellos y, una vez más, con otro; construir un edificio con otros dos y trabajar con el último. Cada vez que uses un gladiador, gíralo: los gladiadores girados no pueden realizar más acciones en ese turno pero sí podrán defenderte de los ataques de los demás jugadores.

 

3. Subasta: si tienes más gladiadores que edificios, elige y descarta gladiadores hasta tener tantos como edificios. Si tienes edificios disponibles (más edificios que gladiadores), entonces puedes iniciar una subasta:

  • Muestra las 3 primeras cartas de la pila de gladiadores y elige una de ellas
  • El jugador que ofrezca más monedas gana la carta de gladiador subastada (ver sección Las Subastas).

 

 

 

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