Capítulo I

 

 

 

CAPÍTULO I: Augusta Emerita

 

 

I

 

Augusta Emerita, capital de la provincia hispana de Lusitania, fundada poco más de un siglo atrás para dar cobijo a los soldados licenciados que participaron en las guerras cántabras. No hay un lugar más apropiado para disfrutar del merecido retiro para un cansado guerrero como tú. Diez años han pasado desde aquella última victoria que te hizo libre. Los días transcurren tranquilos y sin sobresaltos en tu modesta domus. Allí te dedicas al diligente cultivo de plantas ornamentales y al disfrute de la lectura de los clásicos. ¿Quién lo diría? Tú, despiadado luchador, fiero guerrero, inculto e iletrado, te deleitas ahora entre los versos de Homero y los diálogos de Esquilo. Te mantienes así alejado de tus conciudadanos, aquellos que en otro tiempo habrían jaleado tu nombre. Sólo toleras la presencia de Macius, un esclavo al que liberaste cuándo aún era un niño y que luego adoptaste. Alguien debe recibir tu herencia cuando ya no estés y, además, realiza una excelente labor administrando la domus. Un joven brillante al que te sientes orgulloso de llamar hijo. Pronto debería estar de vuelta del mercado, y con él todas las noticias y cotilleos que nutren la ciudad.

 

De pronto, un ruido estrepitoso te interrumpe. Enseguida ves a Macius precipitarse hacia ti por la puerta, agitado y de notable buen humor.

–¡Noticias! ¡Noticias de Roma! El emperador Nerva ha muerto. Marco Ulpio Trajano, su hijo adoptivo, es el nuevo emperador.

Ciertamente, una noticia de ese calibre no es el tipo de chismes a los que estás acostumbrado, pero algo no encaja.

–¿A qué se debe entonces tu alegría? La muerte de un anciano no debería ser motivo de alegría, ¿no crees? – respondes.

Los colores asoman a las mejillas de Macius.

–Lo… lo siento, no quería…

–Está bien, está bien. Es ley de vida. Cuando un emperador cae, otro sube. Eso sí es motivo de celebración.

–Dejadme hablar, por favor. ¿Recordáis todas aquellas historias que solíais contarme? ¿Aquellas sobre grandes combates, fama, fortuna y gloria que vivisteis cuando erais gladiador? Claro que sí. Le he visto mirando fijamente durante horas el rudis que ganó en su último combate. Sé que evitáis a la gente porque os recuerda a vuestro público. Añoráis la arena, ¿no es cierto?

“Vaya un joven avispado”, piensas.

–Bien me conoces, Macius. Es cierto eso que dices, pero no comprendo qué tiene que ver con las noticias que me traes.

–Aguardad. Numerio Tulio Pictor, el edil de la ciudad, acaba de anunciar que organizará unos juegos en honor de los dos emperadores, el viejo y el nuevo. ¿Comprendéis lo que digo?

Un suspiro de exasperación se te escapa.

–Sabes que no disfruto viendo esos espectáculos– le dices mientras te das la vuelta–, no desde las gradas, al menos.

–No me entendéis, padre. ¿Quién dice ver? ¡Hablo de participar! ¡Del triunfal retorno de Menes el Egipcio a los anfiteatros del Imperio!

–Ay Macius. Creo que haré venir a un médico para que te examine. ¡Estás delirando! Mi tiempo ya ha pasado y tengo una cicatriz en mi pierna para recordármelo. No, no habrá tal retorno. No volveré a luchar.

–¡Por Júpiter! No como gladiador, ¡como lanista!

–¿Cómo dices?

–Lanista, padre. Cread vuestra propia ludus, enseñad a otros lo que os llevó tantas veces a la victoria y hacedlos triunfar también. Ellos elevarán el nombre de Menes el Egipcio de nuevo al lugar que le corresponde.

“Vaya con el joven”, te dices. Parece una idea descabellada pero su entusiasmo es contagioso.

–Tú administras mis rentas. ¿Puede hacerse?

–Será complicado al principio, pero vuestro nombre os precederá. Lo conseguiremos.

Un breve silencio y ambos sonreís al unísono.

–Vayamos a celebrarlo, Macius.

 

 

II

 

Con la decisión tomada los días se tornan frenéticos. Dejada atrás tu reticencia al trato con otros, abandonas a menudo tu domus. Tu objetivo ahora es conseguir buenos hombres a los que convertir en mejores gladiadores, pero tus frecuentes visitas al mercado resultan decepcionantes. Los prisioneros de guerra, fuertes y expertos en las artes del combate, son comprados por otros lanistas de mayor prestigio y poder en los mismos campamentos de las legiones que los apresaron. Alguien como tú, con el bolsillo menguado y escasa influencia tendrá que conformarse con los despojos, criminales comunes y esclavos traídos del norte de África, todos carentes de formación militar. El precio, no obstante, resulta atractivo y finalmente te decides por unos pocos hombres. Si no saben agarrar un gladius ahora, cuando acabes con ellos podrán hacer frente a cualquier experto gladiador y dar un espectáculo digno del pueblo romano.

 

Con la inestimable ayuda de Macius, tu domus se convierte en una improvisada ludus en la que tu, por ahora, pequeña familia gladiatoria crece y se fortalece. No tienes doctores que entrenen a tus gladiadores, ni médicos ni otros auxiliares, pero no los necesitas. Impones disciplina, dieta y ejercicio duro y constante. Las prácticas con armas y sin ellas se suceden día tras día y la voz se empieza a correr: “¡Menes el Egipcio entrena nuevos gladiadores!” El gentío se agolpa en tu puerta para verte enseñar. Por primera vez en diez años tu nombre se vuelve a escuchar en las calles. Estás satisfecho con cómo marchan las cosas, pero una misiva oficial ha despertado tus nervios y te paseas inquieto de una estancia a otra.

–Calmaos, padre. Estará al caer.

–¿Cómo puedo estar calmado? El edil de la ciudad se dirige hacia aquí. Si no le gusta lo que ve, todo habrá sido en vano.

–No tenéis de qué preocuparos. Ya está todo hablado. Incluso el precio está acordado. Sólo viene a conoceros.

En ese mismo momento recibes el anuncio:

–Numerio Tulio Pictor, gobernador de la célebre ciudad de Augusta Emerita, desea pasar.

–Que pase, que pase– respondes turbado.

Recibes a aquel excelso señor con la cabeza inclinada.–Me honráis con vuestra visita, mi señor.

–Levantad la cabeza, buen señor. Dejad que vea el rostro de aquél por el que a menudo aposté y que nunca me falló.–Así lo haces, y te encuentras con un rostro amigable y sonriente.– Sabed que tenéis en mi a un gran admirador y espero que vuestra participación en los juegos que pronto tendrán lugar les otorgue el prestigio que esta ciudad merece.

–Me abrumáis señor, y espero correspondeos como es debido y que mis gladiadores os satisfagan. No obstante debéis saber que mi ludus es aún pequeña. Mis gladiadores son pocos y excepto uno, ninguno ha combatido antes. A pesar de ello, estoy orgulloso de los progresos que me han demostrado. Permitidme que os lo muestre.

–Faltaría más. Soy consciente de vuestra situación y es por eso que no cargaré sobre vuestros hombros todo el peso de estos juegos. Competiréis en su lugar con la ludus de Curio, que ha venido del sur a ofrecerme a sus gladiadores. He de decir que son notables guerreros, pero estoy seguro de que los gladiadores de Menes el Egipcio sabrán estar a la altura.

–Será un gran espectáculo.

 

 

Escenario

 

El esperado día por fin ha llegado. Tus gladiadores debutarán en la arena del anfiteatro. Confías plenamente en ellos. Pueden parecer poca cosa, pero bien empleados te proporcionarán la victoria.

 

Prepara la partida:

•CASULA, CATACUMBAE (2X), CAUPONA (2X), CUBICULUM, MACELLUM, PALAESTRA, THERMAE

•ACHAEUS (2X), AEGYPTIUS (2X), CRETENSIS, MAURUS, LUSITANUS, TIRO (ilimitados)

 

Jugador

•CASULA, CATACUMBAE

•LUSITANUS, TIRO

•3 MONEDAS

Rival

•CATACUMBAE, CAUPONA

•CRETENSIS, TIRO

•3 MONEDAS

 

Notas:

•Límite de edificios: 3

 

Rival:

•Si tiene menos de 3 edificios, entonces construye 1 edificio (que pueda construir) al azar.

•Si tiene 2 o más monedas, ataca (i) con sus novatos y (ii) con sus mejores veteranos.

•Si tiene menos de 2 monedas, consigue dinero con su mejor gladiador.

•Si tiene 1 o más monedas tras agotar sus gladiadores, inicia una compra.

 

Final de la Partida (5 PUNTOS)

•Ganas 2 TRIUNFOS por cada PUNTO DE VICTORIA conseguido.

•Ganas 2 TRIUNFOS si tu LUSITANUS sobrevive (no se descarta en ningún momento).

•Ganas 1 TRIUNFO si construyes la PALAESTRA.

•Pierdes 1 TRIUNFO por cada PUNTO DE VICTORIA conseguido por tu rival.

 

 

 

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